La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó el nuevo instrumento oficial, que funcionará como identificación sanitaria y permitirá a las personas recibir servicios en cualquier institución pública del país, independientemente de su afiliación.
El proceso de registro comenzará el 1 de marzo de 2026 y se extenderá hasta diciembre del mismo año.
La credencial estará disponible en dos versiones: física, para portar de manera tradicional, y digital, accesible a través de una aplicación móvil que se activará a partir de abril.
Según las autoridades, la tarjeta contendrá información básica y médica del usuario, como:
- Nombre completo y CURP
- Sexo, lugar y fecha de nacimiento
- Nacionalidad
- Tipo de sangre y datos sobre donación de órganos
- Códigos QR para validar derechos y localizar unidades médicas cercanas
La versión digital replicará estos datos y ofrecerá funciones adicionales, como la visualización de la institución de derechohabiencia y la clínica asignada, con el fin de simplificar trámites dentro del sistema de salud pública.
Un elemento central del proyecto es la vinculación de cada credencial con un expediente médico electrónico único, que permitirá registrar antecedentes, tratamientos, alergias y otros datos clínicos relevantes.
Esto busca que el personal de salud tenga acceso inmediato a la información del paciente, incluso si este cambia de institución por motivos laborales o de residencia.
Durante la presentación, se explicó también que el plan forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer y digitalizar el sistema público de salud entre 2026 y 2028, con un presupuesto aproximado de 3,500 millones de pesos.
El registro iniciará en varios estados, priorizando aquellos con servicios federalizados, con metas progresivas que cubrirán a toda la población a lo largo del año.





